domingo, 3 de febrero de 2019

Siete lecciones que nos deja la alfombra roja de los Goya 2019



Todos los años, días antes de la gala de los Goya, me vuelvo loca buscando información sobre los estilismos que llevarán los asistentes a la gala. Me gusta saber quién les vestirá, conocer los procesos de confección de los outfits e incluso descubrir las anécdotas que puede encerrar cada vestido. Y así, en esta búsqueda me topé con el artículo de SModa ‘Cómo trabaja (y cuánto cobra) un estilista de los Goya'. Decía Ana Capel, una de las estilistas que aparecen en dicho artículo que hay dos tipos de celebrities: las que nunca quieren arriesgar, pero siempre van bien y las que tienen personalidad y se atreven con todo. Creo que ayer (acertadamente) nos encontramos más con el primer grupo que con el segundo. Cosa que principalmente agradezco. Salvo algún patinazo (y me refiero a lo que me gustó a mí y no a los mejor y peor vestidos.. porque ¿quién impone ese criterio?), en general, vi una alfombra roja con más aciertos que errores. 

Éstas son las siete lecciones que nos dejó la alfombra roja de los Goya 2019:

1. Sé tu mismo. No hay libro de moda o diseñador que no indique cada vez que se lo preguntan que una de las máximas de la moda es ir cómodo con lo que cada uno se ponga y que, siempre, en estos eventos hay que evitar disfrazarse. Y así lo vimos ayer. Aunque Anna Castillo aparece en muchas revistas en la lista de las peor vestidas, a mí me gustó. La actriz, nominada a Mejor Actriz de Reparto por ‘Viaje al cuarto de una madre’ (película que, por cierto, recomiendo) apostó por un dos piezas en rojo de Jorge Acuña. Nada que ver con el imponente Delpozo que llevó en los premios Gaudí, pero la joven lució un outfit acorde a su estilo y, sobre todo, a su edad. Por fin, hemos dejado de ver a jóvenes actrices vestidas y peinadas como si fueran señoras mayores.



Otra de las asistentes que se ha colado en la lista de las peor vestidas es Rosalía, con su kimono de Juan Vidal. Puede que no fuera muy apropiado para una alfombra roja, pero la cantante (que suele decantarse por Palomo Spain y Maria Escoté) decidió ser ella misma y yo, sinceramente, le aplaudo. 



Fieles a sí mismos también fueron Eduardo Casanova, de Balmain, y Brays Efe, con traje de Outsiders Division (si sois fans de ‘Maestros de la Costura’, los visteis la semana pasada en el programa. Fueron los invitados de la prueba de eliminación).






Macarena Gómez, un año más, no dejó indiferente. Solo ella podía aparecer con un vestido con capucha (muy a lo Anne Hathaway en la Met Gala 2015) de Teresa Helbig, diseñadora a la que la actriz suele serle fiel. Contó que fue también la diseñadora catalana la encargada de sus dos vestidos de novia que, en aquella ocasión, también llevaban capucha. Los expertos hablan de originalidad e innovación en este vestido de plumeti blanco. Quizá fue de los más arriesgados de la noche, pero para mí (y que me perdonen los que saben de esto) el panel de abeja de Helbig (sello de la diseñadora) ya lo hemos visto en demasiadas ocasiones en los Goya. Marta Nieto lo llevó el año pasado e Inma Cuesta en la edición en la que estuvo nominada por ‘La novia’. 



2. Una alfombra en blanco y negro. Ya lo dijo Coco Chanel, “las mujeres piensan en todos los colores excepto la ausencia de los mismos. El negro lo tiene todo. Y también el blanco. Su belleza es absoluta. Representan la perfecta armonía”.  Si en 2016 y en 2017 el blanco fue el protagonista, y en 2018, el negro, en 2019 han coexistido ambos colores. Algo que ya predijeron los estilistas Paco Casado y José Juan Rodríguez que visualizaban, tal y como recoge el artículo de SMODA, una alfombra roja teñida de blanco y negro, binomio que está triunfando en Hollywood.

De blanco vimos a María Adánez, de Santos Costura (para mí una de las mejores), Cristina Castaño (no me gustó nada de Yolan Cris), Marisa Paredes (Christian Dior), Natalia de Molina, Eva Marciel (Isabel Sanchis) y Leticia Dolera, de Teresa Helbig. La actriz catalana suele ser una de mis favoritas, pero este año no me convenció. Además, creo que no estuvo demasiado acertada con el calzado.



Eva Marciel, de Isabel Sanchis
Leticia Dolera, de Teresa Helbig
Cristina Castaño



María Adánez, de Santos Costura



De negro: Manuela Vellés, de Desquared2 (en ocasiones anteriores había apostado por colores fuertes como el amarillo), Miriam Hernández (Alicia Rueda), Carolina Yuste, Belén Cuesta (Óscar de la Renta), Miriam Díaz Aroca, Ana Álvarez (Rosa Clará), Blanca Romero, Nathalie Poza, María Pedraza (Dolce & Gabanna) y María León (Juanjo Oliva). Fue de las pocas actrices (creo que la única junto con Julieta Serrano) que se decantó por los pantalones. Yo estaba convencida de que, después de ver a Julia Roberts en los Globos de Oro, sería una de las tendencias de la noche, pero me equivoqué. 



Belén Cuesta, de Óscar de la Renta

María León, de Juanjo Oliva




Binomio blanco y negro: Tamara Falcó, con un modelo diseñado por ella misma, Macarena Gómez (Teresa Helbig), Nora Navas, Silvia Abril (Pedro del Hierro), Manuela Velasco (Dior) y Belén Rueda, de Benjamín Friman. Contó durante la breve entrevista de TVE que, aunque el diseño era de Friman, ella le había pedido que  incorporara un corpiño que se había comprado durante el rodaje de ‘El cuaderno de Sara’.



Tamara Falcó, con un modelo diseñado por ella.



Belén Rueda, de Benjamín Friman

3. La sobriedad en los colores contrastó, sin duda, con el brilli brilli. Que yo recuerde, fue el año con más lentejuelas, brilllos y paillets, bien en todo el vestido, o bien como elementos decorativos: Leonor Waitling, con un vestido azul ajustado de Michel Korss, Cayetana Guillén Cuervo (Fernando Claro), Rossy de Palma (este modelo de Alejandro Postigo solo puede ponérselo ella sin parecer que vas disfrazada), Loles León (Teria Yabar), Belén López (Manuel Zerpa), Lola Dueñas (Eduardo Andés), Aura Garrido (Cavalli), Juana Acosta (Dolce & Gabanna), Toni Acosta (The 2nd Skin), Najwa Nimri (Gucci), María Pedraza (Dolce & Gabanna), Natalia de Molina, Rosalía (Juan Vidal), Eva Marciel (Isabel Sanchis), Dulceida (Ze García) y Pilar Ordóñez (Agatha Ruiz de la Prada)


Pilar Ordóñez, de Agatha Ruiz de la Prada.



Juana Acosta, de Dolce & Gabanna.


Belén López, de Manuel Zerpa.


Rossy de Palma, de Alejandro Postigo.

Cayetana Guillén Cuervo, de Fernando Claro.


También entra en este grupo Eva Llorach (Duyos). La actriz que se llevó el Goya a Actriz Revelación por ‘Quién te cantará’ explicaba en este otro artículo de SMODA sobre su vestido de Duyos: “Va a hacerme algo sobre un trabajo que él ya tenía, pero a mi medida y adaptado a mi cuerpo. Creo que va ser algo muy bonito. He buscado algo que me haga sentirme con mucho poder, que me dé seguridad. No quiero ir disfrazada”.
Eva Llorach, de Duyos


4. Teresa Helbig fue, al igual que en años anteriores, la que más piso la alfombra roja. La diseñadora que acaba de ganar el premio a la mejor colección en la Mercedes Benz Fashion Week firmó los diseños de Macarena Gómez, Leticia Dolera (diseñado exclusivamente para ella) y el dress naked de Cristina Brondo. Uno de los grandes ausentes de este año fue mi adorado Lorenzo Caprile. 


Cristina Brondo, de Teresa Helbig.

5. Pon un estilista en tu vida. Son los grandes olvidados de noches como ésta y, sin embargo, son los ‘culpables’ de los estilismos que vemos. Leonor Waitling fue la única que se acordó de ellos y reivindicó su trabajo en la alfombra roja. “Con ellos todo es más fácil”, comentó cuando le preguntaron por su modelo azul de Michael Korss. Uno de los estilistas que más brilló anoche fue Víctor Blanco, con los looks de Nieves Álvarez, que abandonó con gran acierto a Stephane Rolland y apostó por Elie Saab, y Silvia Abascal, que con un vestido de Marchesa, está en la lista de las más elegantes de la noche. Estaba espectacular, pero para mi gusto, excesivo. El que me encantó fue el de Nieves Álvarez. Ella misma comentó que era una amante de la arquitectura y el arte y por eso había escogido este diseño de la colección ‘Formas y luces’ de Elie Saab, inspirado en Gaudí. 



Silvia Abascal, de Marchesa

Nieves Álvarez, de Elie Saab

6. Los hombres también arriesgan. Poco a poco empiezan a abandonar el clásico traje negro. Uno de los más innovadores, sin contar, claro está, a los que suelen hacerlo habitualmente como Brays Efe, Eduardo Casanova o Aldo Comas (fiel a Avellaneda, pero con unos zapatos diseñados por él mismo), fue Miguel Ángel Muñoz, con traje de Dolce & Gabanna.




7. Menos es más. Marisa Paredes, con un modelo de Christian Dior, y Susi Sánchez, con un diseño de Lexdeus, así lo constataron. 


Susi Sánchez, de Lexdeus.


Marisa Paredes, De Dior.


Y tú, ¿con quién te quedas? Yo, con Nieves Álvarez, Cayetana Guillén Cuervo y María Adánez. No me gustó nada Penélope Cruz (Chanel), Dulceida (Ze García), Nawja Nimri (Gucci), Hiba Abouk, María León (Juanjo Oliva) ni Paz Vega que, aunque suele estar en mi lista de favoritas este año no me convenció con la elección de Marchesa. 


Nawja Nimri, de Gucci


Paz Vega, de Marchesa


Dulceida (Ze García)

Hiba Abouk

Penélope Cruz, de Chanel


Juana Acosta, aunque espectacular, me dejó un poco fría, lo mismo me pasó con Silvia Abascal. Y me decepcionaron los modelos de dos de mis diseñadores top: el DelPozo de Marta Nieto y el Dolores Promesas de Sandra Escacena.


Sandra Escacena, de Dolores Promesas.

Marta Nieto, de Delpozo




domingo, 5 de agosto de 2018

Qué hacer en Valencia en agosto. 20 planes para sobrellevar el calor


Todos los años este post empieza igual. Con los afortunados que dejan la ciudad para irse de vacaciones y con los no tan afortunados que ya han vuelto. Sea cual sea tu caso, y aunque cueste creerlo, hay un montón de planes para hacer en la ciudad. ¿Quieres saber cuáles? ¡Sigue leyendo!

Gastroplanes

1. Prueba un taiyaki. En Malasaña, en Madrid, existe una de las heladerías más instagrameables. Se llama La Pecera y allí es posible comerse un taiyaki, un pastel japonés con forma de pez relleno de helado. En Valencia, también puedes probarlos, eso sí, igual tienes que hacer cola :) De momento, tengo localizadas dos heladerías donde podrás comprarlo: Xis Khrim Heladeria (C/Ribera, 3) y Taiyaki Street (Calle d’en Llop, 1). Los sabores son nata y té matcha y luego puedes incorporarle todos los toppings que quieras. Eso sí, cuidado porque el capricho no es nada barato. Si no te atreves con el taiyaki, en Xis Khrim Heladería también podrás probar el puffle, uno de los dulces más populares de Hong Kong, o el helado roll.




2. Atrévete con un chimney cake. Si no te convencen los helados japoneses del primer plan, puedes optar por un chimney cake en Roll in Wood (C/Muro de Santa Ana, nº1). Aunque los vi por primera vez el año pasado en Gales, estos helados son húngaros. Son una especie de pastel hueco en forma de rollo, hecho con pan dulce, que puedes rellenar de nutella o helado y añadirle toppings. Tampoco son baratos y la unidad puede salirte por unos 5 euros. Cada topping que añadas encarecerá su precio.



3. Date una vuelta por el mercado gastronómico La Gran Plaza del hotel Balneario Las Arenas. Cada viernes, de 20:00 a 23:00 horas. Encontrarás diferentes puestos de sushi, ibéricos, quesos, ostras y vinos de la zona, además de foodtrucks con tacos, baobaos y minihamburguesas, entre otros productos. 

4. Tómate una copa en ÀTIC de Palau Alameda, una nueva terraza (de altura) en Valencia ubicada en la calle Arquitecto Mora, 2. Desde el 5 de agosto y hasta el 3 de septiembre, abren de martes a domingo a partir de las 19:00 horas.

5. Cómete un Poké Bowl en la Casa de la Mar. Seguro que a estas alturas ya has oído hablar de este plato, que llega desde Hawai y está conquistando las Redes Sociales. Es un bol con pescado crudo marinado sobre una base de arroz o quinoa, acompañado de ingredientes como algas, pepinos o aguacate. Si no te apetece probarlo, la Casa de la Mar te ofrece una carta más amplia. Está situada en la  Patacona y concebida como un espacio de surf, arte, música y yoga. Además, durante el mes de agosto, los jueves y los sábados, ofrecen diferentes conciertos. En su página web (www.lacasadelamar.com) y en su perfil de Facebook tienes más información. 

Facebook La Casa de la Mar



Con niños (aunque también sin ellos)...

6. Diviértete con las aventuras de Mr Increíble y Elastigirl en la segunda parte de ‘Los increíbles’ que se estrenó el pasado 2 de agosto. Si te gustó la primera, ésta no te defraudará.

7. Visita la exposición Travelling Bricks en el Museo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Una historia sobre el transporte a través de bloques de Lego. El Titanic, la carabela Santa María, helicópteros, naves y hasta un Rolls Royce son algunas de las 120 piezas que pueden verse en esta exposición que estará abierta hasta el 21 de octubre. 

visitvalencia.com
8. Descubre la historia de la música en la exposición ‘Plastihistoria de la música’ de Nuevo Centro. Hace un recorrido cronológico, mediante diferentes escenas y muñecos de plastilina, desde la música de la Prehistoria hasta una discoteca del siglo XXI. Abierta al público hasta el 16 de septiembre en la Plaza Interior de Nuevo Centro. 

9. Visita el antiguo almacén de dientes del Ratón Pérez (C/Borrull, 16, bajo 2), ese lugar donde llegan los dientes de todos los niños y niñas del mundo. Si te interesa este plan, tendrás que esperar porque cierran por vacaciones hasta el  25 de agosto. En su página web www.antiguoalmacendedientes.com encontrarás toda la información sobre las visitas guiadas que ofrecen. 

valenciasecreta.com


Los clásicos de cada verano...

10. Disfruta del cine al aire libre con la Filmoteca d’Estiu, que llega, un año más, a los Jardines del Palau de la Música. Entre las pelis que proyectan este año, está el documental ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ que recibió un Goya como mejor película documental.  Aquí puedes ver la programación completa de este año. 

11. Sorpréndete con el espectáculo de ‘Las Noches del Oceanográfico’ donde bailarines, nadadoras de natación sincronizada y delfines ofrecen un ballet acuático ambientado en la biodiversidad animal del ambiente marino. 



12. Vive una noche de cine diferente en la playa con el programa estival ‘Cinema a les platges’. Desde el pasado 3 de julio y hasta el próximo 31 de agosto, ofrecen un total de 36 proyecciones en diferentes playas de la provincia de Valencia. Echa un vistazo a la cartelera en www.valenciaturisme.org.


¿Jugamos?

13. Conoce el primer centro de ocio virtual en Valencia: Virtualium (C/Cuba,  25). Tal y como indican en su pagina web, disponen de un catálogo de juegos para todos los gustos y edades. 

14. Escápate (si puedes). Los que me conocen, saben que soy muy fan de los juegos de escape, así que no podían faltar en este post. En Valencia, hay una amplia oferta, pero este año destaco dos (todavía no los he probado): 

  • Mind Trip (C/Arquebisbe Melo, nº7), en Ruzafa. Se definen como un escape room 5.0. “Una agencia de viajes de última generación, viajes en el tiempo y a otras dimensiones”. Además, ofrecen también juegos ‘quest’ de realidad virtual.

  • The Room Escape (C/Alcoy, 6) que ha creado un juego basado en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. ¡Este seguro que lo pruebo! 




Las exposiciones también son para el verano...

15. ‘Jardín autómata’ en el Centre del Carme (C/Museo, 2). La artista Olga Diego ha querido recrear ‘El Jardín de las Delicias’ de El Bosco a través de una gigantesca instalación formada por un centenar de esculturas inflable-electrónicas. Seres híbridos, mujeres de grandes pechos-antena, animales cabeza-globo, huevos y peces con piernas, entre otros, conforman este bosque de diferentes figuras suspendidos en el espacio de la sala. Puede visitarse hasta el 28 de octubre. 

lovevalencia.com

16. ‘Fotos pel canvi’ en Las Naves (C/Joan Verdeguer,16-24). En esta exposición fotográfica 13 artistas internacionales plasman su visión del desafío que supone el cambio climático. Puede visitarse hasta el próximo 8 de septiembre. Las Naves abre de lunes a viernes, de 8:00 horas a 20:00 horas. 

17. ‘El color de las sedas valencianas’, en el Museo de la Seda Valencia (C/Hospital, 7). Una muestra en la que el color es el gran protagonista y rinde homenaje al arte de los tintoreros de la seda. Entre los trajes expuestos, destaca el traje original que vistió la reina de la belleza de la Exposición Regional Valenciana de 1909, una pieza con más de un siglo de antigüedad, realizada en espolín.  La exhibición puede visitarse hasta el 17 de septiembre. Consulta el horario de las visitas en su página web.

museodelasedavalencia.com


Conociendo la ciudad...

¿Qué tal si este año visitamos la Lonja de Valencia, las Torres de Quart y  las de Serranos?

18. La Lonja de Valencia. Has pasado mil veces por este edificio, pero ¿has entrado alguna vez? Este verano puede ser el momento perfecto para descubrir uno de los edificios emblemáticos de la ciudad, pieza maestra de la arquitectura civil gótica. La entrada cuesta 2 euros  y los domingos es gratuita. Este es el horario: de martes a sábado de 10:00 a 14:00 h. y de 16:30 a 20:30 h. Domingos y festivos de 10:00 a 15:00 h.



19. Las Torres de Quart. Levantadas por Pere Bonfill, son un ejemplo de construcción militar del gótico tardío. Proyectadas como puertas defensoras de la ciudad, recibieron, hasta 1874, el nombre de Torres de la Cal, debido a que en el siglo XVIII se exigía que la cal que entrara en Valencia pasara por allí. La fachada posterior se descubrió de manera que pudiera verse el interior, destinado, durante cierto tiempo, a cárcel de mujeres. Pueden visitarse de lunes a sábado, de 9:30 horas a 19:00 horas y los domingos y festivos, de 9:30 horas a 15:00 horas. La entrada cuesta 2 euros y los domingos y festivos es gratis. En días lluviosos permanecen cerradas por motivos de seguridad. 

20. Las Torres de Serrano. Constituyen, junto con las de Quart, el principal testimonio de las murallas medievales de Valencia. Eran el acceso principal a la ciudad por el norte.  Su piso inferior alberga el Museo Marítimo Joaquín Saludes, que incluye una colección de ánforas, maquetas de navíos y embarcaciones típicas valencianas. Se pueden visitar de lunes a sábado, de 10:00 horas a 19:00 horas, y domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 horas. La entrada cuesta dos euros y los domingos y festivos es gratuita. En días lluviosos permanecen cerradas por motivos de seguridad. 



Y tú, ¿ya sabes qué harás en agosto? 


lunes, 18 de junio de 2018

De quién hablamos cuando hablamos de Lorenzo Caprile


Descubrí a Lorenzo Caprile hace tres años en La Rambleta. Por aquel entonces, solo sabía quién era y aunque tenía su libro ‘De qué hablamos cuando hablamos de estilo’ solo me había dado tiempo a ojearlo. Me encantó su charla. Simple y humilde, no lo que esperas de un diseñador de moda, la verdad. Quizás por eso él prefiere llamarse modista y alejarse de todo el show al que nos tiene acostumbrados la moda. (Re)descubrí a Caprile el pasado mes de febrero en ‘Maestros de la costura’, programa al que, a pesar de mis reticencias al principio, me enganché. Lleva la firma de Shine Iberia (la productora de Masterchef) y para alguien que se ha tragado todas las versiones del programa culinario, es ya sello de garantía.




El pasado 30 de mayo, La Rambleta volvió a contar con Caprile en una de sus factorías de sabios. Hacía tres años que había estado allí y qué mejor aniversario que invitarle de nuevo, sobre todo, ahora que la televisión le ha dado más fama y que ha reeditado su libro ‘De qué hablamos cuando hablamos de estilo’. Fue como un déjà vu con una Mariola Cubells que ejercía nuevamente de maestro de ceremonias enfundada en el mismo vestido amarillo que llevó  en aquella ocasión, pero con un Lorenzo Caprile reconvertido en estrella mediática. Exagero, quizás, pero me sorprendió encontrarme con gente que sin ningún tipo de pudor afirmaba que iba a ver al ‘tipo de la tele’. 

Aquello fue como colarnos en una charla de amigos. Mariola y Lorenzo  se conocen desde que coincidieron en un especial sobre los Oscar en la radio y eso, por suerte para los que estábamos allí, se notaba. Y así, entre risas, el modista (que no diseñador) confesó que si empezara de nuevo, no se dedicaría a la moda: “Si tuviera treinta años menos, haría videojuegos. Está todo por inventar”. Caprile también habló de los 25 años que lleva en el oficio, de su experiencia como jurado en el programa y de cómo ve la industria de la moda, pero ¿de quién hablamos cuando hablamos de Caprile?


De un hombre celoso de su intimidad. Dice Caprile que, al principio, no estuvo muy seguro de formar parte de ‘Maestros de la costura’ porque no quería perder su anonimato. Leí en el número de febrero de la revista Telva un artículo de opinión suyo (es colaborador de esta publicación) en el que, bajo el título ‘No dudar, no arrepentirse’ contaba cómo había sido la propuesta de Macarena Rey, CEO de Shine Iberia, ofreciéndole formar parte del proyecto. Narraba en aquel artículo que llamó a  sus amigos Julia Otero, Samantha Vallejo -Nágera, Nuria Roca y Manu Marlasca para pedirles consejo y que todos le dijeron “no lo dudes”. Solo su hermana Paola le dijo “No te arrepientas”. 

La historia sabemos cómo acaba. Lorenzo Caprile se convirtió, junto con María Escoté y Palomo Spain, en jurado del programa. ¿Se arrepiente? Para nada. Afirma que ha sido una experiencia maravillosa y añade que uno de los regalos de este programa es que niños que no se atrevían a decir que les gustaba la costura, ahora lo reconocen sin vergüenza.



Ante la pregunta de si la fama se ha traducido en ventas  la respuesta es tajante: “No. No quiero parecer presuntuoso, pero he tenido varios momentos mediáticos (como el vestido de novia de Carla Royo-Vilanova en 1993; el de doña Cristina, en 1997 y el vestido rojo de Doña Leticia en 2004, entre otros) y la vida en el taller sigue igual”. ¿Repetiría en el programa? No lo duda. Segunda, tercera y tantas temporadas como haya de ‘Maestros de la costura’, incluso de celebrities, bromea, pero “no sabemos qué va a pasar, igual mañana cambia el Gobierno”. Y así fue. 



De un hombre con los pies en la tierra. Agradece que esta fama le haya llegado con 51 años y con muchos años de oficio, pero reconoce que no es para tanto  y que todavía puede salir a la calle sin problemas (no, como su  alter ego en ‘Masterchef’ y amiga Samantha Vallejo -Nágera). Sobre sus compañeros María Escoté, Palomo Spain y Raquel Sánchez Silva habla maravillas. ¿Te pondrías algo de Palomo Spain? Le pregunta Mariola Cubells. ¿Por qué no?, señala él, aunque en su opinión ya no tiene edad para ser atrevido con la moda. “De Palomo me gusta su frescura y su inocencia. Si con 25 años no hace locuras, ¿cuándo las va a hacer?”.

ar-revista.com

De un hombre poco tecnológico. No tiene Twitter ni Instagram. Le acompaña un Nokia antiguo, en lugar de un smartphone. “La gente me encuentra igual”, dice. 

De un hombre que nunca desvela cuánto cuesta uno de sus trajes. No quiso hablar de números. “Eso no te lo voy a decir”, le contestó a Mariola Cubells. ¿Pero es asequible?, insistió ella. “Depende de lo que consideres como asequible. Te diré que está muy alejado del precio del vestido de novia de Meghan Markle”.

En definitiva, hablar de Caprile es hablar de un hombre que ama su oficio, tal y como es, sin adornos, ni artificios. Se lo oí decir también en la otra charla y en todas sus entrevistas, el éxito lo ha conseguido a base de esfuerzo y trabajo. No soporta los anglicismos, tan usados en el mundo de la moda, ni el show que  lo rodea  y se declara firme defensor de la palabra modista frente a diseñador de moda. Sobre sus compañeros de profesión tiene claro quién escribirá una página en la historia de la moda: “La única de todos nosotros que será recordada es Sybilla. Es la que tiene más talento”. Y sobre la moda low cost, afirma ser admirador de Inditex y Amancio Ortega. “Zara ha cambiado las reglas del juego. Lo equiparo a Chanel. En el siglo XXI los cambios están en la distribución. Son dos fenómenos con 100 años de diferencia”.




Caprile también habló sobre su fama de borde en el mundo de las novias y sobre lo complicado que resulta, a veces, trabajar con las clientas de tú a tú. Recordó el consejo de su amiga la escritora Carmen Martín Gaite: "Una cosa es la fama y otra el prestigio. El prestigio se consigue con el no, no con el sí”.

Si quieres saber más sobre Caprile, puedes leer su libro ‘De qué hablamos cuando hablamos de estilo’ que acaba de reeditar. No son unas memorias, pero habla de sus inicios, de su trabajo y ofrece algunos consejos de moda porque para el modista “el estilo consiste en enfrentarse al espejo y ser realista” o como dijo Orson Welles, al que cita en este libro, “el estilo es saber quién eres, qué quieres decir y que no te importe”.



viernes, 11 de mayo de 2018

Diez diseñadores que han estado en Eurovisión y otros que estuvieron cerca

El mundo se divide entre los que son eurofans y los que no. Y este año, además, se suman los seguidores de Almaia o lo que es lo mismo, Amaia y Alfred. A estas alturas seguro que sabes que son los representantes de España para Eurovisión y que los dos estuvieron en la pasada edición de Operación Triunfo. De hecho, desde que salieron de la academia todo lo que hacen o dicen es noticia y, por supuesto, también la moda.

Para su experiencia eurovisiva Amaia abandona a Dolores Promesas (en OT llevó varios vestidos de la firma española y también en algún look de día de los actos relacionados con Eurovisión) y apuesta por Teresa Helbig y Alfred, por Paco Varela. Ambos, con moda española, y ambos, bajo el consejo (o imposición) de Rosa Planas, estilista también de OT.  

No es ninguna sorpresa el modelo que lucirán mañana en el Altice Arena. Viajaron a Lisboa con tres modelos confeccionados por estos diseñadores y, tras probarlos en los ensayos (Alfred solo probó dos y no hemos podido ver un traje que le hicieron en color marrón),  finalmente, Amaia, llevará el vestido negro, de escote pronunciado, con adornos dorados y plateados y Alfred, traje granate con bordados dorados en la manga izquierda. Tal y como explica, el diseñador Paco Varela en esta entrevista de OT Visión, el bordado de la manga está inspirado en el logo de este año de Eurovisión.





Pero antes que Teresa Helbig y Paco Varela, otros diseñadores han pasado por Eurovisión y otros estuvieron a punto de hacerlo. Hoy hacemos un recorrido por la moda eurovisiva:

Pertegaz. Corría el año 69 y una jovencísima Salomé interpretaba ‘Vivo cantando’ y, aunque por sus movimientos nunca lo hubieras adivinado, el traje de flecos que llevaba pesaba ¡14 kilos! En este modelo, Pertegaz no fue fiel a su estilo. Confeccionó un traje en color turquesa con canutillos de porcelana y bordados a mano. Cuenta Salomé en esta entrevista concedida en 1995 en el programa ‘El Camarote’ que la prenda se la entregaron momentos antes de salir al escenario y que no sabía lo que pesaba. De hecho, hasta ese momento, ella solo se había probado el forro. En esa misma entrevista señala que como por aquel entonces la televisión era en blanco y negro, el vestido parecía realmente de paja.




Courrèges. Un año antes, Masiel se convertía en una it girl y escribía un capítulo en la historia de la moda con su vestido minifaldero de Courrèges que había comprado en París solo unos días antes de su actuación en Londres. El pasado 6 de abril, este vestido, que le costó a la cantante 49.000 pesetas, cumplió 50 años. Masiel todavía lo conserva.




Agatha Ruiz de la Prada. En 1999, Lidya representaba a España en Eurovisión  enfundada en un llamativo vestido de Agatha Ruiz de la Prada. Quedó la última y, además, recibió el Premio Bárbara Dex que se otorga a los peores estilismos, desde que en el año 1993 esta cantante belga recibiera muchas críticas por sus vestidos que había diseñado ella misma. Decidió, entonces, crear este premio. En España sólo lo tiene Lidya y la ex triunfita Gisela, en el año 2008, aunque ella representaba a Andorra.

Muchos años después, Lydia, en esta entrevista, se refería a su experiencia eurovisiva:  “Te puedo decir que me pilló muy joven y yo no me daba cuenta de muchas cosas. Si me hubiera pillado esa experiencia con más edad, las cosas habrían sido de otra manera. Se criticó el vestuario, sí, que si era inapropiado, que si era un guiño a la bandera gay… En realidad, me pusieron ese traje porque Ágatha Ruiz de la Prada es una diseñadora conocida mundialmente y era un honor para TVE que su representante en Eurovisión llevase una de las creaciones de todo un mito viviente de la moda. Igual no iba muy acorde a una canción tan seria, pero tampoco entendí que se armara tanto revuelo. Ya te digo, peores son otras cosas que se ven hoy en día en el Festival… De todas formas, se culpó al vestido entre otras cosas porque a algo le tenían que echar la culpa, ya que de la canción no podían hablar nada malo. La canción era magistral”.



Cañavate. Es uno de los diseñadores de cabecera de Pastora Soler y apostó por él para Eurovisión. Lució un vestido asimétrico en color aguamarina de corte helénico. No gustó mucho a la prensa británica y durante la retransmisión de la gala, uno de los periodistas ‘The guardian’ lo calificó como un mantel: “Debido a la crisis económica, la cantante viste el tercer mejor mantel de su madre”, comentó.



José Fuentes. Si Pastora Soler confió en uno de sus diseñadores de cabecera, Edurne hizo exactamente lo mismo con José Fuentes, el encargado de su vestuario para Eurovisión. Parece ser que viajó a Viena con una maleta en la que llevaba 40 estilismos y 30 pares de zapatos, valorada en 50.000 euros, según contó en su día el periodista Rafa Muñoz en Efe Estilo. Finalmente, la vimos en la gran final con una capa roja, cuya elaboración duró tres meses, y debajo un vestido color verde agua confeccionado con ocho kilos de cristal. “Los vestidos son complicados, pero Edurne no deja que el vestido la lleve a ella, sino que ella lleva el vestido”, comentó el diseñador José Fuentes. 



Yolancris. Raquel del Rosario demostró que no es supersticiosa y escogió un vestido amarillo con detalles dorados de Yolancris (firma que también elegiría después para su boda con Pedro Castro). “Me gustaba mucho su look bohemio. Es una empresa familiar y produce todo en España. Tenía la idea muy clara, se lo propuse a Yolanda y empezamos a desarrollarla y a trabajar juntas”, explicó la cantante de El sueño de Morfeo. Completaba el look con unas tobilleras doradas (iba descalza) de inspiración romana de Aristocrazy.




Jean Paul Gaultier.  Es uno de los diseñadores que más veces ha pisado un escenario de Eurovisión. Por ejemplo, Conchita Wurst en 2014 con un vestido color champán con bordados en hilo dorado. También Dana Internacional ha apostado en dos ocasiones por este diseñador. En 1998 cuando ganó con su canción ‘Diva’ (se cambió una vez supo que era ganadora) y en el año 2011, pero no pasó a la gran final.





Francis Montesinos. Pudo haber vestido a las Azúcar Moreno en 1990, pero un fallo de última hora -se rompió el cierre de la cremallera- hizo que las hermanas Salazar aparecieran de de negro (con dos vestidos que compraron en un mercadillo), en lugar de con el vestido rojo con volantes del diseñador valenciano. No era la primera vez que Francis Montesinos era elegido para Eurovisión y solo unos años antes, en 1988, fue, junto con Antonio Alvarado, el encargado del vestuario de la Década Prodigiosa.





Toni Benítez. Tampoco Toni Benítez tuvo suerte y no pudo ver su diseño en la actuación de Remedios Amaya que se vio obligada a cambiar su vestuario porque desde la organización le dijeron que no "pegaba con la decoración del escenario'. Tuvo que cambiar un vestido de gasa malva con flores de pedrería y volantes por el traje del videoclip, el de rayas blanco y azul. Por eso iba descalza, porque el videoclip ¡se había grabado en la playa!




Otros como Dior, con las Baccara, y Antonio Nieto, con Karina, también han pisado Eurovisión y hay looks que, año tras año, entran en la lista de los mejores como el que lució Paloma San Basilio.




Y tú, ¿qué look recuerdas?


sábado, 3 de marzo de 2018

Algunas claves sobre el vestuario de ‘El hilo invisible’. ¿Se llevará el Oscar al Mejor Diseño de Vestuario?


Las quinielas para los Óscar 2018 vaticinan que de las seis estatuillas a las que opta  ‘El hilo invisible’ es probable que solo se lleve el Óscar al Mejor Diseño de Vestuario. Sería el segundo para Mark Bridges, el diseñador de vestuario, que ya consiguió este premio en 2012 por ‘The artist’

La última película de Paul Thomas Anderson es de esas películas que amas u odias. Para algunos, una obra de arte, para otros, aburrida y tediosa. Me incluyo en el primer grupo aunque con matices. Me fascinó, sobre todo, su vestuario que cobra más protagonismo que las personas, pero sin llegar nunca a eclipsarlo. 

Para aquellos que anden un poco perdidos, ‘El hilo invisible’ es la última película de Daniel Day - Lewis, que ya ha anunciado su retirada del cine. Ambientada en el Londres de los años 50, narra la vida de Reynolds Woodcock, un diseñador obsesionado por la perfección que viste a miembros de la familia real, estrellas de cine y damas de la alta sociedad. Su vida cambiará cuando conozca a Alma, que se convertirá en su musa y amante. 




Estas son algunas claves para entender el vestuario de ‘El hilo invisible’.

- No busques en Reynolds Woodcock a un diseñador conocido. No es Balenciaga, ni Givenchy, ni Charles James ni Dior, pero es un poco de todos ellos. Cuenta el director que no quiso retratar un diseñador de los que revolucionaron la moda, sino que para crear este personaje se inspiró en las casas londinenses en las que trabajaban diseñadores con menos nombre. Cuando el director se reunió con Mark Bridges, diseñador de vestuario, le preguntó ¿Qué sabes de Charles James? Finalmente para confeccionar todo el vestuario, Bridges leyó la biografía de Balenciaga, estudió algunos de los vestidos de Givenchy y examinó las prendas reales en el Victoria & Albert Museum.

- Sin embargo, Para Daniel Day - Lewis, Balenciaga fue su principal inspiración. Cuenta en esta entrevista que intentó, después de formarse durante meses, coser uno de los vestidos de Balenciaga: “El vestido era sencillo o al menos lo parecía hasta que intenté hacerlo y me di cuenta de lo complicado que era. No hay nada más bonito en el arte que algo que parece sencillo”.



- Los personajes de Nana y Biddy, dos de las modistas de la Casa Woodcock, están interpretados por auténticas modistas de los años 50. Explican que en la escena en la que se está confeccionando el vestido de novia (si has visto la película sabrás de qué hablo y si no la has visto, lo descubrirás cuando lo hagas), ellas -las únicas que estaban cosiendo el vestido- usaban guantes para no estropear el tejido. Algunas de las modistas, en este caso actrices, decidieron imitarlas.




- Una de las verdaderas joyas de la película es un vestido rosa confeccionado con auténtico encaje flamenco del siglo XVIII que adquirió el equipo de producción. Se decidió incluso incorporarlo como parte del guion. “Este es encaje de Flandes de finales del siglo XVIII”, le cuenta Woodstock a Alma  en una de las escenas de la película. 



- Todos los vestidos de la película son originales.  Se empezó desde cero e incluso, se buscaron los colores y texturas que serían apropiados para la casa Woodstock. Finalmente, y tras todo un día de trabajo, se decidió que  serían colores oscuros y profundos. 




- Tal y como marcan los años 50, estos vestidos están confeccionados con tejidos lujosos, encajes, satén y terciopelo. Los vestidos de noche se complementan con boleros y estolas de piel.




Tú, ¿ya tienes favorita para el Óscar al Mejor Diseño de Vestuario? ‘El hilo invisible’ compite en esta categoría con ‘La forma del agua’, ‘La bella y la bestia’,  ‘El instante más oscuro’ y ‘La reina Victoria y Abdul’.