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jueves, 19 de febrero de 2015

Recordando la alfombra roja de los Oscars

Es una auténtica pasarela de moda. Sí, los Oscars son los premios del cine pero también de la alta costura. Es una especie de examen para las actrices y, por supuesto, para los diseñadores. Tras la ceremonia, todos los periódicos y revistas publicarán el nombre de las mejor y peor vestidas. Incluso hay quien, tras el revuelo que ha causado su modelo en las redes sociales, ha pedido perdón.

El próximo domingo, 22 de febrero, el teatro Dolby de los Ángeles, o mejor dicho, su alfombra roja volverá a acoger uno de los desfiles más esperados. En sus 86 ediciones de vida hemos visto de todo. Hoy, repasamos algunos de los looks que nos ha dejado la fiesta del cine más importante del mundo:

Mirando al pasado...

Audrey Hepburn, siempre elegante, tampoco defraudó en 1954 cuando recogió su Oscar por ‘Vacaciones en Roma’. El vestido, de encaje y bordados florales, era originariamente de Edith Head (de hecho, aparece en la última escena de la película), pero fue el maestro Givenchy quien lo readaptó para los Oscars. Solo un año después, en 1955, otra actriz recogía su Oscar enfundada en un modelo de Edith Head. Era Grace Kelly por su papel en ‘La angustia de vivir’.



Poco riesgo

Ahora ya, volviendo a los últimos años, las actrices arriesgan bastante poco en cuanto al color. En general predominan los blancos, negros, nudes y colores pálidos y empolvados. Precisamente fue un vestido azul pastel de Prada el que hizo que Lupita Nyong’o encabezara el año pasado el ranking  de las mejor vestidas.

blogs.vogue.com

¿Cómo será la alfombra roja en esta edición? Hace solo cuatro años, en 2011, nos sorprendieron con muchos vestidos en colores rojos y anaranjados. ¿Se repetirá el estallido de color en 2015?

oscars.hola.com


¿Fieles a un diseñador?

Hay actrices fieles a sus diseñadores. Entre estas, Charlize Theron que en 2013 apostó por un vestido alta costura de Christian Dior en blanco y en 2014, repitió diseñador, pero en esta ocasión, en negro. La verdad es que ambos modelos tienen un corte muy parecido. Para fidelidad, la de Jennifer López, es díficil no verla con un diseño de Zuhair Murad.















Otras, en cambio, eligen una firma diferente cada año. Entre ellas, Penélope Cruz, fiel, eso sí, al escote palabra de honor. Entre sus aciertos: el vintage de Balmain con el que recogió el Oscar a Mejor actriz de reparto por ‘Vicky Cristina Barcelona’ en 2009 y el Versace rosa que lució en 2007. Por este último modelo, la revista Entertainment Weekly eligió en 2010 a la actriz española como la celebritie mejor vestida en los últimos 20 años, superando a la siempre perfecta Nicole Kidman.


Entre sus errores, el vestido de L'Wren Scott de 2011 (aunque a mí no me gustó nada,  hay que reconocerle que se sumó a la tendencia de rojos y anaranjados que comentaba anteriormente). 



Por cierto, qué lejos queda aquel vestido negro con transparencias de Chanel con el que una jovencísima y por entonces desconocida Penélope Cruz acudió a la gala de los Oscars por ‘Belle epoque’.



¿Ha creado tendencia Penélope Cruz?

A mí desde luego este modelo de Amy Adams en 2013 me recuerda al Versace de Penélope Cruz. El vestido, con cuerpo bordado de tul en cristal y falda de capas de tul rasurado, es obra de Óscar de la Renta.



Los cambios de última hora pueden ser traicioneros

Y no dejamos a la actriz española. Aquel año, el del Versace rosa empolvado, la actriz había anunciado que asistiría con un modelo de Dior a la gala, sin embargo, parece (según la versión oficial) que un problema con la cremallera le hizo cambiarlo por el modelo que finalmente lució. La versión extraoficial es menos benévola y sostiene que, después de haber elegido el Dior, se enamoró de este Versace y decidió que este sería su vestido para la ceremonia de los Oscars.

A quien no le fue también el cambio fue a Anne Hathaway en 2013, año en el que ganó el Oscar a Mejor actriz de reparto por 'Los Miserables'. La actriz tenía previsto acudir a la gala con un diseño de Valentino, sin embargo, supo que otra invitada (parece ser que Amanda Seyfried, su compañera en la película) llevaría un vestido muy similar al suyo, así que a última hora decidió cambiar de planes y vestir de Prada.




Fue tan criticado en las redes sociales, debido a la forma que dibujaba el pecho, que la actriz tuvo que pedir perdón por su cambio de vestido y por el daño que pudiera haber ocasionado a la firma italiana a la que, según dijo a través de un comunicado, le una una profunda relación.

Elie Saab pisará la alfombra roja

No sabemos qué diseñadores estarán presentes en la alfombra roja, pero estoy segura de que dos o tres actrices se decantarán por Elie Saab. No hay ceremonia de los Oscar en la que el diseñador libanés no esté presente. Elsa Pataky, embarazadísima, y Angelina Jolie en 2014; Sandra Bullock y Alicia Vikander, en 2013 y Berenice Bejo y Mila Jovovich, en 2012. Y, aunque habrán muchos más, cerramos esta lista con Halle Berry en 2002.


Las low cost también triunfan

Helen Hunt acudió en 2013 con un vestido azul palabra de honor de H&MMichele Williams ya lo había hecho un año antes.




Estilo premamá

Este año será Keira Knightley, nominada al Oscar a Mejor actriz de reparto por ‘The imitation game’, la que se sume a la lista de actrices embarazadas que han desfilado por la alfombra roja. En los pasados Globos de Oro lució un modelo de Chanel, mientras que en los Bafta se decantó por un modelo de Giambattista Valli. No me gustaron ninguno de los dos. 

Keira Knightley,  de Chanel, en los Globos de Oro 2015

keira Knightley, con un vestido de Giambattista Valli en los Bafta 2015


¿Se impondrá el estilo masculino?

Todavía no son muchas las actrices que apuestan por el estilo masculino o por los pantalones para ‘su gran noche’. En 1978, Diane Keaton recogió su Oscar a Mejor Actriz por 'Annie Hall' con una chaqueta de corte masculino de Giorgio Armani


vogue.it

Eran otros tiempos. No me imagino a ninguna de las nominadas de este año con un look parecido. Igual Emma Stone que, aunque no es la favorita, puede hacerse con el Oscar a Mejor actriz de reparto por ‘Birdman’ nos sorprende. En los Globos de Oro apostó por Lanvin, con unos pantalones esmoquin con lazada a la espalda y cuerpo de pedrería.



¿Volverán a coincidir en el color las favoritas a Mejor actriz y Mejor actriz de reparto?

El rojo les dio suerte. Julianne Moore y Patricia Arquette son las favoritas indiscutibles para ganar el Oscar a Mejor actriz y Mejor actriz de reparto, respectivamente. Ambas recogieron sus premios BAFTA vestidas de rojo. Julianne Moore, con un vestido de Tom Ford, y Patricia Arquette con un diseño de Pamela Rolland.





Y por último....

Con este modelo de Bob Mackie recogió Cher en 1988 el Oscar por su interpretación en 'Hechizo de luna'. Y luego nos escandalizamos con el vestido de Cristina Pedroche en Nochevieja!



Más de 80 ediciones de alfombra roja dan para muchos vestidos. ¿Cuál echas en falta?


domingo, 1 de febrero de 2015

El día que conocí a Givenchy (en el Thyssen)


Lo reconozco. Cambié ampliar mi armario en rebajas por visitar la exposición de Givenchy. Y la verdad, creo que el cambio valió la pena.

El día que conocí a Hubert de Givenchy era un sábado, de enero. El lugar para el encuentro: una de las salas del Museo Thyssen. Hablamos poco, bueno, más bien nada porque no acudió a la cita. Quizás porque en aquel momento -aquel sábado a mediodía en que yo le esperaba- el maestro estaba en París, en su casa de la rue Grenelle. 



Así que el diálogo se produjo con el centenar de vestidos que desde el 22 de octubre y hasta el 18 de enero han estado expuestos en el Thyssen. Allí, en aquel museo, comprendí por qué para Givenchy “la costura es algo mágico”. Pude viajar, a través de su obra, a las frías calles de Nueva York con una joven Audrey que deseaba un diamante de Tiffany para, en cuestión de segundos, trasladarme a Versalles gracias al maravilloso vestido que en su día lució Jackie Kennedy. 

Porque allí, en el Thyssen, entre aquellas cuatro paredes se escondía un trocito de cine, de política y, en definitiva, de vida. Y fue en aquella sala donde pude descubrir por qué Givenchy, a pesar de su avanzada edad, no ha podido negarse a realizar una retrospectiva de su obra y a convertirse, a sus 87 años de edad, en comisario de una exposición. 

También entre aquellas cuatro paredes me acerqué a su puntada magistral y sus costuras perfectas; a su predilección por el negro, uno de sus colores fetiche, y a su locura al incorporar los materiales menos nobles a la alta costura. 



Fue también en el Thyssen donde noté el respeto que siempre ha tenido por su oficio y la necesidad de agradecerles a sus jefas de taller, las “guardianas de su trabajo” (como él las llama) el trabajo bien hecho. En esa sala  las palabras de su maestro Balenciaga cobraron vida: “No intentes crear lo imposible. Solo debes ser honesto y muy claro con tus clientas”.

Fue también aquella mañana de enero cuando entendí, a través de esos vestidos, su amistad con la duquesa de Windsor a quien vistió en uno de los momentos más difíciles de su vida; con Jackie Kennedy, que conquistó a los parisinos con uno de sus diseños y por supuesto, con su musa Audrey Hepburn.

También allí, entre aquellas cuatro paredes, pude ver su gran primer éxito, la blusa Bettina, y la influencia de Elsa Schiaparelli, por ejemplo, en el vestido que le regaló a la princesa Carolina de Mónaco, cuando solo tenía cinco años.




La blusa Bettina

Fue uno de sus primeros éxitos, su primer “bestseller”, tal y como él la denomina en una entrevista que la revista Telva publicó en su número de noviembre. Según explica, es una blusa de algodón y volantes de broderie anglaise con calados y bodoques. La bautizó con este nombre en homenaje a Bettina Graziani, su modelo fetiche en los años 50.



A aquel éxito también contribuyó, aunque de forma involuntaria, Elsa Schiaparelli. Fue en su taller donde Givenchy empezó a desarrollar el concepto de separates, es decir, la creación de piezas sueltas que pudieran combinarse entre sí para que cada clienta las combinara como quisiera.


El abrigo negro del funeral de Eduardo VIII

Wallis Simpson, la mujer por la que Eduardo VIII renunció al trono,  tuvo el honor de estar incluida, durante varios años, en la lista de las diez mujeres mejor vestidas del mundo. La duquesa era una habitual de las grandes casas de alta costura y entre su nómina de diseñadores figuraban Dior, Balmain, Rochas, Mainbocher y Givenchy. Fue este último el que confeccionó el abrigo con el que la duquesa despediría a su marido. El 29 de mayo de 1972 se produjo la terrible noticia: el duque había fallecido, así que la duquesa llamó a su buen amigo Hubert para pedirle algo adecuado. En 48 horas, Givenchy cumplió el encargo.





Una americana conquistando Versalles

Jackie Kennedy y Givenchy se conocieron a finales de los años 50 cuando ella solo era la esposa de un tal John que soñaba con alcanzar la Casablanca. Todavía no era primera dama y el couturier le ayudó a crear ese estilo que la convirtió en una verdadera it girl de la época (hablé del estilo de Jackie Kennedy hace tiempo en este post). Cuando se convirtió en la mujer del presidente de Estados Unidos tuvo que abandonar a los diseñadores europeos y apostar por la moda nacional. 

Sin embargo, en 1962 fue Givenchy quien la vistió en su gira oficial europea a París. La primera dama asistió a la gala ofrecida por De Gaulle en el Salón de los Espejos de Versalles con un conjunto de noche y abrigo satén crudo, con flores multicolores bordadas. Causó tal impacto que, al día siguiente, su marido en una rueda de prensa comenzó su discurso diciendo: “Creo que debo presentarme: Soy el hombre que ha acompañado a Jacqueline Kennedy a París”.




Homenaje a Audrey Hepburn

Para Givenchy, Audrey Hepburn fue una de las mujeres más importantes de su vida. Se conocieron cuando una joven Audrey visitó su taller para el vestuario de la película 'Sabrina' y ahí se creó una amistad que duraría hasta el fallecimiento de la actriz en 1993. En “Cuando Hubert entró en el armario de Audrey”, post que escribí hace un tiempo, cuento la historia de algunos de los mejores looks de la actriz en sus películas y que, por supuesto, tienen la firma de Givenchy. Vestidos como el little black dress de 'Desayuno con diamantes' o el vestido negro de encaje de 'Cómo robar un millón' que ocupan un lugar privilegiado en esta exposición. Como anécdota, el antifaz de 'Cómo robar un millón' fue idea de la propia Audrey, que consideró que así le daba un toque más sexy a su personaje.




Para Givenchy, Audrey “supo encarnar los valores de la casa Gyvenchy: elegancia, discreción y serenidad”. Para Audrey, Givenchy fue “un creador de personalidad”.




Para finalizar: La exposición también nos ha dejado acercarnos a los maravillosos vestidos de noche de Givenchy y a sus espectaculares trajes de novia. Además, es una muestra perfecta para ver el uso que hacía de bordados, brocados y lentejuelas y apreciar la incorporación de plásticos y cordelería, clara influencia de Elsa Schiaparelli, a la que Givenchy se refiere como la “perfecta encarnación del chic”.


miércoles, 21 de mayo de 2014

Seis vestidos y un bolso que marcaron la vida de Grace Kelly



Lo reconozco. Tenía cierto interés en ver ‘Grace de Mónaco’, pero saber que Paz Vega será Maria Callas me ha quitado las ganas.

La  semana pasada se presentaba en el Festival de Cannes  'Grace de Mónaco', una película en la que Nicole Kidman -de la mano de la estilista Gigi Lepage y un total de 49 looks- se transforma en Grace Kelly. Curiosamente, el cuento de hadas de Grace Kelly empezó a escribirse en un Festival de Cannes, hace casi sesenta años.

Nicole Kidman es Grace Kelly en 'Grace de Mónaco'

Grace Kelly fue un icono de moda, tanto dentro como fuera de la pantalla. Dentro, gracias a sus dos diseñadoras de cabecera, Edith Head y Helen Rose y a un Hitchcock, que no sólo la consideró su musa, sino que además sabía qué vestidos luciría en ‘La ventana indiscreta’ y ‘Atrapa un ladrón’. Películas que nos han dejado maravillosos looks como el vestido silueta-bar de 'La ventana indiscreta' o el espectacular vestido azul de gasa de ‘Atrapa un ladrón’. Fuera de la pantalla -y sobre todo, tras ingresar en la realeza- confió su estilo a Dior, Balenciaga, Givenchy y Saint Laurent.

Vestido silueta bar en 'La ventana indiscreta'

De actriz a princesa y de Nueva York a Mónaco. Su estilo ha sido calificado como clásico, elegante, práctico y discreto, pero también original y glamuroso. Adicta a los complementos, como las maxi gafas, los zapatos, los guantes y los bolsos, Grace Kelly sustituyó los pantalones capri y las alpargatas por vestidos ajustados marcando cintura, turbantes, pamelas y pañuelos a la cabeza. El armario de Grace Kelly, además, lo componían camisas, vestidos con escotes corazón, blusas de todo tipo, faldas midi con volumen y pantalones de talle alto. Hacer una selección de sus looks es complicado, pero hoy elegimos un total de seis vestidos y un bolso que marcaron su vida:

  • The Oscar goes to... En 1955, Grace Kelly recibía el Oscar por su papel en 'La angustia de vivir'. La actriz acudió a la cita con un vestido largo y ceñido de color verde perlado. Tras elegir ella misma la tela y el diseño, le encargó la confección a Edith Head. Todavía hoy está considerado como uno de los vestidos más caros que se ha visto en una ceremonia de los Oscar. Completaba el look una capa a juego, unos zapatos azul pálido y unos largos guantes blancos. A última hora, además, añadió a su moño unas rosas amarillas. No sería la única vez que la veríamos con ese vestido. Esa misma noche, la revista 'Life' acordó con ella que aparecería con él en la portada del número del 11 de abril.


  • El día que se conocieron… La primera vez que Rainiero y Grace Kelly se vieron, la actriz llevaba un vestido cóctel negro con flores estampadas. La culpa de esta primera cita la tuvo la revista París Match y su treta para vender más ejemplares. Con el objetivo de sacar una información atractiva sobre el festival de Cannes decidieron que sería interesante una sesión fotográfica con Grace Kelly y el príncipe Rainiero de Mónaco. ¿El titular? 'El príncipe encantador y la reina de la pantalla'.

  • El encuentro se fijó para la mañana del 6 de mayo. Cuando la joven actriz empezó a arreglarse para su visita oficial a Palacio se fue la luz en el hotel Carlton, donde Grace estaba alojada, así que su amiga y acompañante Gladys de Segonzac escogió el único vestido que no estaba arrugado, que resultó ser uno de rosas sobre fondo negro. Como tampoco pudieron usar el secador de pelo, ocultó la melena despeinada en una improvisada diadema con flores artificiales. 



  • Para anunciar su compromiso.... Para la rueda de prensa en la que anunciaron su compromiso, Grace Kelly apostó por un modelo camisero de seda con hilos de oro de color marfil, de manga larga y ceñido a la cintura. El modelo era de la firma Branell, quien posteriormente bautizó este modelo como ‘Atrapa a un príncipe’.


  • Su llegada a Mónaco...En abril de 1956 la Princesa viajó a Mónaco a bordo del SS Constitution. Bajó de aquel barco con un traje chaqueta azul marino, acompañado de un enorme sombrero blanco y unos guantes del mismo color. La actriz empezaba a transformarse en princesa. 


  • Y comenzó el cuento de hadas... El vestido de novia de Grace Kelly ha sido uno de los más copiados de la historia. Fue un regalo de la Metro-Goldwyn-Mayer y diseñado, por tanto, por Helen Rose, hecho que molestó a Edith Head. En su confección trabajaron 36 costureras durante seis semanas. El modelo era ajustado en su parte superior, con un fajín que estilizaba la figura, y una falda de gran volumen, abullonada y confeccionada en seda. Para su elaboración, se utilizo un encaje de Bruselas, con más de cien años de antigüedad, metros de tafetán de seda y miles de pequeñas perlas cosidas a mano en el velo. Bajo el vestido, las enaguas tenían diminutos lazos de satén. Los zapatos fueron diseñados por David Evins y, al parecer por petición de la propia novia, se cosió un penique de cobre en el zapato derecho para atraer la buena suerte.
¿La anécdota? Para evitar a los periodistas que buscaban la primicia, el vestido viajó de Nueva York a Mónaco en una especie de baúl que bien podría confundirse con un ataúd. Y no es de extrañar tanto secreto, si tenemos en cuenta que el vestido estuvo cuidadosamente vigilado los meses previos al enlace.



  • Encuentro con los Kennedy. Para una visita oficial con los Kennedy a Washington, en 1961, Grace Kelly escogió un vestido de lana de color verde esmeralda y una chaqueta bolero, firmada por Givenchy. Para la cabeza, un turbante de pétalos, que lució en otras ocasiones. Durante el encuentro, John Fitzgerald Kennedy se volvió hacia Grace Kelly y le dijo: "¿lo que llevas puesto es un Givenchy”. La princesa se sorprendió ante la sabiduría del Presidente americano en cuestiones de moda, a lo que Kennedy le contestó “empiezo a estar interesado en la moda desde que la prensa está prestando más atención a la ropa de Jackie que a mis discursos”. Según algunos biógrafos, la princesa mantuvo un romance con Kennedy, lo que justificaría la mala relación que la actriz siempre tuvo con Jackie.


Y por último, el complemento, no podría ser otro que el modelo 'kelly' de Hermés. Un bolso que dio la vuelta al mundo gracias a una foto de la revista 'Life' en la que la princesa disimulaba su embarazo con uno de los modelos de la firma. Hermés decidió entonces bautizarlo con el nombre de kelly bag.




Para finalizar: Volviendo a la película que, a partir del próximo 23 de mayo, podremos ver en la gran pantalla, explica la diseñadora de vestuario, Gigi Lepage que Christian Dior ha reproducido para Nicole Kidman dos diseños creados por Marc Bohan (director creativo de Christian Dior de 1958 a 1960). Asimismo, ha contado con la colaboración de Alexandre Barthet, hijo de Jean Barthet, encargado de crear los sombreros de la princesa y de Philippine Pinton, nieta de François Pinton, el hombre que diseñaba las gafas de Grace Kelly. Podéis leer la entrevista en exclusiva a Gigi Lepage aquí.